
Se convierte en literal la conjunción de cercanía con lejanía.
¿Es posible que aún no encuentre como denominar lo que me domina en aquel momento? No es exagerado, ni en gran dimensión dicha sensación. Pero interminablemente desconocida.
Descarto la confusión, porque reconozco la debilidad, mi debilidad. Me dispongo a controlar impulsos. Ya que de ninguna manera saldría beneficiada de alguna reacción de mi inconciente. A veces solo se trata de un juego, de control. Quizás en otro momento, lo interpreto (o malinterpreto) como una aventura, un sinfín de deciframientos o aún más rarezas. Es quizás el deseo de lo imposible. No es nada que le dé órbita a mi planeta, ni que se interponga en mi camino, solo es una pequeña gran distracción, que quizás me quita tiempo, dejándome pensando como en este momento que lo describo.
La vista, el tacto, el contacto, las igualdades y las lecciones, las diferencias, los presentes y lo IMPOSIBLE ATRÁE -


















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